Que lindo Guanajay
      Friday, Nov 24 2017 - 


Artículos periodísticos

Con respecto a años anteriores aumenta la actividad ilícita relacionada con las drogas en la provincia, una amenaza sin nombre aparente, pero sobre la cual todos podemos actuar.

Solo cumplió 14 años. Sufre taquicardias, está desorientado, tiene falta de coordinación física y, a menudo, padece de depresión o somnolencia con frecuentes ataques de pánico o ansiedad. Sucedió así tras pelear con su novia y acompañarse de marihuana, me confiesa, sin encontrar el camino del remedio.
Son los efectos inmediatos de las drogas, un vicio, o mejor dicho un mal que, si bien muchos lo pensamos lejos, acecha cada día más a los artemiseños, por el aumento entre nosotros de ilegalidades relacionadas con estas sustancias.
El tráfico interno en nuestro territorio es un hecho palpable detectado por el Ministerio del Interior en unión a otros organismos. En el canal marítimo del litoral costero norte se detectó un recalo de marihuana, y fue descubierto el escamoteo de recalos de cocaína, por personas inescrupulosas que a sabiendas del daño, hacen de esto un modo de vida sin importarles las consecuencias para la sociedad y la familia
Tales motivos condujeron al departamento de Procesos Penales de la Fiscalía Provincial -según el diálogo con Niurka Tabares, su jefa- a procesar un expediente por el escamoteo de dos recalos de ese narcótico en Bahía Honda.
“Hasta el momento son ocho los ciudadanos involucrados, con las más altas cantidades de cocaína ocupadas en la provincia; a la mayoría de los autores se les aplicó la medida cautelar de prisión provisional; de ellos, dos son mujeres y las edades oscilan entre los 26 y 45 años. Vendían la droga en La Habana, por ser superior el precio de cada kilogramo, con lo cual generaban más dividendos.
“Se les ocuparon cuatro domicilios para solicitar su confiscación a la dirección provincial de la Vivienda, al amparo del Decreto Ley 232 de 2003, dinero en efectivo y a un considerable número de bienes se les imputa comiso en el proceso penal”.

Más allá de la bahía
Además de las aguas costeras turbulentas, se mantiene la intención de utilizar tierras para el cultivo de marihuana, comprobada, en San Cristóbal y Güira de Melena, con ánimo de consumo, y para traficar la droga, en Alquízar y Caimito, siendo estas últimas, tierras estatales desatendidas por las propias empresas, según datos del Minint.
¿Acaso los involucrados en tales hechos, excluyen de la drogadicción a hijos, nietos, sobrinos, vecinos, amigos, o los envían a la muerte por un poco de dinero?
Esta planta posee, entre otros, 36 componentes activos, es decir, sustancias capaces de dañar severamente a corto, mediano o largo plazo, la salud humana. ¿Cómo pueden crecer en la costa alquizareña 700 plantas de marihuana, sin llamar la atención de los lugareños y unas 40 en Caimito pasar desapercibidas?
Al parecer desconocen los fumadores que el humo de la marihuana contiene entre el 50 al 70 por ciento de sustancias causantes de cáncer por encima de la humareda del tabaco, y un cigarrillo puede provocar el mismo daño a los pulmones que cinco, fumados uno detrás del otro.
En la provincia, se han desarticulado en 2016 cadenas delictivas vinculadas al expendio de drogas y su consumo, en Candelaria, Bauta, Caimito, Guanajay y Artemisa, con vínculos en la capital del país. Lo que se evidencia en el desplazamiento de traficantes al territorio y viceversa, con la intención de adquirir las drogas, acotaron fuerzas del Ministerio del Interior.

Drogas en otro entorno
Mas no son cocaína y marihuana las únicas amenazas, otros inescrupulosos también en Artemisa falsifican recetas médicas para adquirir medicamentos, los cuales combinados o en nefastas mezclas con alcohol, provocan efectos similares.
Fisuras en el control y seguimiento a los pacientes con prescripción médica para consumir dichos fármacos y brechas en el servicio a favor del desvío de algunos medicamentos no les son ajenos a los artemiseños, lo cual constituye una responsabilidad de las áreas de Salud Pública y los técnicos en Farmacia refirió, Martha Rosa Álvarez, directora técnica de la dirección de Farmacia y Óptica en Artemisa.
“En Candelaria fueron separados de su puesto de trabajo los implicados en despachar difenhidramina en sumas no permisibles, para ser introducidas en un establecimiento penal, y en otra entidad de la ciudad capital la propia administración detectó descontrol en la venta de tramadol, con similares consecuencias para los responsables, durante este año.
“Fuera muy bueno, aun cuando no existe una disposición, que los médicos colocaran detrás de la receta el nombre y carné de identidad de los pacientes con necesidad de esos medicamentos, pero adoptamos la medida de solicitar el carné de identidad a quienes la compran en las farmacias, lo cual debemos chequear mejor”.

Abismo y no alivio
Quienes andan por este oscuro e inescrupuloso mundo deben saber que los adictos a las drogas, a menudo sufren bronquitis, inflamación del tracto respiratorio, y desencadenan anormalidades en el cerebro, por la conexión entre el uso continuo de las drogas y la psicosis, además estas sustancias cambian la estructura de las células del esperma, deformándolas; solo bastan unas pequeñas cantidades para causar esterilidad temporal en el hombre y alterar el ciclo menstrual en la mujer.
En no pocos casos quienes consumen no saben explicar por qué lo hacen. Al reconocerlo hablan del daño en sus vidas y en la de sus seres más cercanos. A veces están asociados a elevados índices de criminalidad y exclusión social, pues en la búsqueda del dinero necesario para obtener drogas, no dudan en robar, estafar, mentir y hasta cometer actos de homicidio, lo cual favorece el rechazo de la comunidad y de algunos de sus familiares.
Cualquiera puede ser el joven inocente, o mucho peor, el adolescente que tras la curiosidad, la imitación, o el embullo por sentirse superior a los demás, consume droga y comience así su fatal historia.
La garantía no está solo en lo drástico de las medidas, en la severidad de la Ley, en comisos de bienes, confiscaciones de viviendas, en velar más nuestras costas o en privaciones de libertad que pueden llegar hasta 30 años… busquemos en nuestro pequeño espacio familiar y social cómo cerrar la puerta de la inocencia, de quienes chocan con un abismo al pensar en las drogas como un alivio.

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