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      Monday, Aug 19 2019 - 

Platón:¡ La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo !



Artículos periodísticos

Cardenal Jaime Ortega
la última que le fuera realizada.Sobre el llamado de Dios, la vocación religiosa y su ministerio como arzobispo de La Habana, entre otros temas, habla el cardenal Jaime Ortega en esta entrevista,

“El obispo es un sacerdote en plenitud y sirve hasta la muerte. Seguiré bautizando, confesando, confirmando, asistiendo a los enfermos, y celebraré diariamente la Santa Misa. El obispo, como sacerdote, no se retira nunca, deja un cargo de dirección”. Así se despedía aquella cálida mañana del domingo 8 de mayo de 2016, el cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino ante la considerable multitud que colmó la cátedra por él gobernada durante treinta y cinco años. Habían venido, conocidos y anónimos, cubanos y extranjeros, para participar de la última misa que como arzobispo de San Cristóbal de La Habana oficiaría el casi octogenario, pero vital y elegante cardenal, quien por su labor diplomática y mediadora ocupaba un lugar sin dudas prominente en el estrellato político insular.

La entrevista contenida en estas páginas había comenzado su historia unos meses antes, cuando a las 10 y 45 del 1ero. de diciembre de 2015, mojado por la llovizna de un lunes invernal, atravesé el zaguán de la sede arzobispal en la antigua casona de la esquina de Habana y Chacón. En una amplia estancia del segundo piso con olor a madera y a siglos pasados, me recibió el entonces arzobispo y conversamos sobre historia de Cuba, política, marxismo, cultura y, por supuesto, religión. Pero de esas tres horas y media nada puedo decir, porque fue el encuentro previo para una entrevista, “hecha por un joven cubano para los jóvenes cubanos” –según sus propias palabras– que por cuestiones diversas no se materializaría hasta hace muy poco y la cual, condenada como parece haber nacido, quedará irremediable y tristemente inconclusa.

Tras más de cuatro años de vaivenes, por fin la cita se concretó en uno de los pasillos del Palacio de Convenciones, después de escuchar al presidente de la Academia Pontificia para la Vida, monseñor Vicenzo Paglia. El encuentro casual con el ya enfermo cardenal Ortega dio como resultado esta entrevista.

Los sacerdotes hablan siempre de un llamado, el despertar de una vocación. ¿Cómo fue el suyo?

“No se da la vocación al sacerdocio, ni cualquier otra vocación laical o de consagración a la Iglesia sin que se produzca, ante todo, un encuentro personal con Cristo. Esto significa conocer a Jesús, entablar una relación con él, descubrir su realidad de hombre-Dios enviado por el Padre para nuestra salvación. Muchos cristianos que van a la Iglesia con frecuencia, que rezan sus oraciones diarias, nunca han tenido este encuentro personal con Cristo, sin el cual incluso algunos podrían creer que tienen vocación sacerdotal o religiosa, quizás porque les gusta el culto, la liturgia de la Iglesia, el uso de un hábito eclesiástico, o cualquier otro elemento. Pero descubrirán tarde o temprano que nada de eso constituye el llamado de Dios.

”Como muchos, fui bautizado de niño, a los cinco años en la Catedral de Matanzas. En mi familia había la fe tradicional católica, pero frecuentaban la Iglesia solo algunas veces en el año. Aprendí de memoria en mi casa un catecismo de preguntas y respuestas que fue muy popular, de san Pío X. Conocía quién era Jesucristo, pero lo sabía de la misma forma que sabía que la Luna giraba alrededor de la Tierra y la Tierra alrededor del Sol. Es decir, era solo conocimiento, pero no tenía que

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