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      Tuesday, Jun 02 2020 - 

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Félix Savón: La técnica es la técnica y sin técnica no hay técnica
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Artículos periodísticos

Es casi imposible restaurar la República que quería José Martí, sin pagar el precio definitivo que pagó el Apóstol

LA HABANA, Cuba. – Las buenas noticias sobre el enfrentamiento a la pandemia han dejado la emergencia sanitaria en un segundo plano y abierto la conversación a otros temas de actualidad, más entretenidos. El 118 aniversario de la instauración de la única y verdadera República que ha existido, ha traído las obligadas comparaciones entre lo que antes éramos y lo que somos hoy. Las redes ayer se llenaron de catarsis nostálgicas, agresivas, gemebundas; pero más que nada cíclicas.

Sucede lo mismo cada año y no solo por el 20 de mayo. La imposibilidad de huir físicamente de esta miseria atroz provoca que la imaginación y la memoria se desboquen hacia el pasado republicano. Que si llegamos a tener tanta comida per cápita; que si fuimos el primer país de Iberoamérica en tener tranvía, automóvil y alumbrado eléctrico público; que si el primer hotel con aire acondicionado… Tuvimos todo eso y lo más importante: una Constitución que plantó a Cuba a la cabeza de América Latina en materia de derechos políticos, económicos y sociales. Una verdadera joya.

Hubo crecimiento de todo tipo hasta que llegó el Comandante, mandó a parar y además arrasó con lo que muchísimo que había. Resultado: el presente. Sobre cómo salir de esto nadie tiene una idea clara. Es más fácil y gratificante escapar al pasado a través del recuerdo de quienes lo vivieron o de nuestra propia fantasía sobre un país mejor, que sabemos no está en el futuro a corto o mediano plazo. Tan poco prometedor luce el porvenir, que miramos atrás para enorgullecernos e inspirarnos.

Tanto anhelamos que no hacemos nada por diversas razones, desde preservar la vida hasta dejarnos ganar por la incertidumbre de cómo será el reordenamiento nacional después del hipotético derrocamiento. Una vez depuesta la actual corruptela, ¿quién gobernará? ¿Dónde están esos líderes de pensamiento prodemocrático que desean trabajar por una República donde se reconozcan todas las libertades y prosperen los individuos sin renunciar a programas de salud y educación gratuitas, y de mejor calidad? ¿Dónde está el programa político para esa Cuba democrática y de qué manera el pueblo lo llevará a

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