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      Sunday, Jun 24 2018 - 

Platón:¡ La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo !



Artículos periodísticos

El edificio está listo para recibir la próxima sesión de la Asamblea Nacional (Parlamento), una histórica reunión prevista para el 19 de abril que seleccionará un nuevo presidente que se convertirá en el primer líder que no llevará el apellido Castro en casi 60 años.

La vida da muchas vueltas, pero en Cuba da muchas más. El protagonista de la espiral esta vez es el Capitolio de La Habana, edificio que es símbolo de la ciudad y uno de los palacios más hermosos del mundo. Lleno de historias y leyendas, el monumento es remozado y convertido en sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

El proyecto se inició en 1912 y luego de varias re-proyecciones y detenimientos en sus obras, se comenzó a construir el 1 de abril de 1926 y fue oficialmente inaugurado el 20 de mayo de 1929.

El edificio, que costó 17 millones de pesos, es mayor que el Capitolio de Washington.

Ya en esa época algunas voces se alzaron en protesta por los desmanes del machadato y la construcción de esta millonaria empresa en detrimento del pueblo. Sin embargo, la fisonomía arquitectónica de La Habana fue definida por muchas de las obras de esta época.

Fue rechazada como sede parlamentaria luego de 1959, pues para el nuevo gobierno significaba un símbolo del pasado que se intentaba negar. La condena a la República era significada con la negativa de utilizar el Capitolio.

“Es parte de nuestra historia, representa a La Habana hace muchos años, incluso antes del triunfo de la Revolución. Ya era hora de que lo restauraran porque si dejamos perder las cosas buenas que nos quedan, que no son muchas, estamos mal”, comentó Damaris Luján, una habanera que no está de acuerdo en su uso como sede de la Asamblea. “El capitolio debería seguir siendo una institución científica, o de cualquier tipo, pero no política”

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