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      Thursday, Sep 29 2022 - 

No importa cuántos cómplices sorprendidos, apparatchiks corruptos, pseudo-progresistas
en América, Roma o Madrid, burócratas con ideología y coleccionistas de eufemismos sigan
intentando disimular lo obvio: que un país con el poder en manos de un mismo partido—
¡y un mismo apellido!—durante 63 años no puede ser sino una dictadura. Y punto.
Héctor Schamis/17 de Julio de 2021/infobae.



Artículos periodísticos

Como se ha repetido en múltiples ocasiones, el COVID-19 fue creado en un laboratorio del Partido Comunista Chino (PCCh) como parte de la guerra biológica emprendida por la República Popular China (RPC) en contra de Estados Unidos (EEUU), donde las muertes por su causa rebasan el millón y los contagiados, los 92 millones.

Lo anterior se desprende del informe “El PCCh está en guerra contra Estados Unidos”, creado por el Centro de Políticas de Seguridad (CSP, por sus siglas en inglés) y en el que contribuyeron, entre otros, el expresidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Pete Hoekstra, y el exsubsecretario adjunto de Defensa, teniente general William Boykin.

Según un artículo del diario The Epoch Times, que se hizo eco de esta impacante investigación, se confirma que "no existe ninguna prueba de que el COVID-19 sea un virus natural, pero sí evidencia significativa de que proviene de un laboratorio del PCCh".

La investigación reveló asimismo que el brazo político chino "posibilitó deliberadamente que el coronavirus se propagara por todo el mundo al permitir vuelos internacionales, [pero eso sí], bloqueando el movimiento dentro de China" por obvias, pero no menos cuestionables razones.

Para el CSP, el informe en cuestión devino un "ejercicio de análisis competitivo que desafía fuertemente la conclusión de septiembre de 2021 del Director de Inteligencia Nacional", de EEUU la cual aseguró que el virus no fue creado como un arma biológica.

"La preponderancia de la evidencia indica que el SARS-CoV-2 fue fabricado en laboratorio y que, en cualquier caso, Pekín actuó con intenciones asesinas al propagar la enfermedad más allá de sus fronteras", ratificó el texto.

Bases del informe del Centro estadounidense de Políticas de Seguridad

Para arribar a sus conclusiones, el Centro de Políticas de Seguridad señaló que el COVID-19 posee características genéticas que no se encuentran en los virus naturales y que el Ejército de China cuenta con un programa de guerra biológica.

A ello hay que añadir que el régimen chino restringió los viajes domésticos para detener la propagación del coronavirus, pero mantuvo abiertas sus fronteras internacionales, sin dejar de mencionar que compró suministros y equipos de protección personal, algo que fue siempre bastante sospechoso.

Incluso, en caso de que la liberación original del virus hubiera sido un accidente, su propagación mundial sí fue intencional, según argumentó el estudio, que igualmente planteó un probable motivo de los chinos para expandirlo: cerciorarse de que el resto del orbe sufriera un revés económico en la misma medida en que lo haría China.

El informe del CSP reveló que el régimen de Xi Jinping sintió la necesidad imperiosa de asegurarse de no sufrir privaciones económicas de modo aislado, aunque ello fuera en detrimento de la economía mundial, especialmente para EEUU.

No hay que ser científico para deducir que "la propagación activa del virus fue, por tanto, un medio para librar una guerra económica por parte de los comunistas chinos», quienes pusieron manos a la obra y la hicieron con venganza, destacó el estudio.

Historial de ataque biológico

China no sólo creó el coronavirus en un laboratorio, sino que también diseñó sus políticas de cuarentena de modo que pudiera enfrentarse a la pandemia con ventaja. Es más: "El daño que las medidas del COVID-19 causaron a la economía de Estados Unidos, [definitivamente], puso al PCCh por delante", señaló The Epoch Times.

Es que, según el propio informe del CSP, "uno de los principales beneficiarios de tal trauma económico fue [justamente] el Partido Comunista Chino", único grupo político gobernante en una China marcada por un historial de guerra biológica, cuya data se remonta a 30 años atrás.

Por lo expuesto por el diario, a principios de la década de 1990, el general chino Chi Haotian contempló la idea de que el programa de armas biológicas de su país despoblara a EEUU para que China pudiera tomar el control. El maquiavélico plan, sin embargo, se mantuvo en total secreto, porque no les convenía en ese momento.

Tal como prosiguió la fuente, el propio Haotian dijo que ese no era el momento de romper abiertamente con EEUU, pues la reforma y apertura al mundo exterior de la nación asiática aún dependían del capital y la tecnología norteamericanas. Lo anterior refleja las verdaderas intenciones de China en sus relaciones con EEUU.

Los autores del informe apuntaron que "las armas biológicas podrían ser el camino de China hacia la dominación mundial". No en vano "las revistas militares chinas han publicado abiertamente artículos sobre la guerra biológica dirigida genéticamente".

El gigante asiáticotambién "ha recopilado perfiles genéticos de extranjeros, al tiempo que mantiene una estrecha vigilancia sobre los perfiles genéticos de los chinos". ¿Cuál es el objetivo de tanta vigilancia? Crear microorganismos que atenten sólamente contra ciudadanos foráneos.

Las consecuencias contra la población estadounidense y del resto del planeta sería el crimen más atroz en la historia de la humanidad, solo comparado con los campos nazis de exterminio masivo.

Según alertó el informe, "si los científicos chinos logran diseñar patógenos dirigidos únicamente a extranjeros, el próximo germen, virus o microbio de China podría acabar con las sociedades no chinas", así, tal cual.

Realmente revelador, el estudio también vaticinó que "Xi será el primer [líder] supremo en poseer una arma que haga posible el dominio chino en todo el mundo", un augurio nefasto si se tiene en cuenta que, a juzgar por la propia investigación, quienes han muerto por el COVID-19 fuera de China "deberían considerarse víctimas de asesinato".

En consonancia con tal hallazgo, el reporte sugirió varias medidas, entre ellas, que el PCCh y cualquiera que se haya confabulado con él, debe rendir cuentas por los resultados de la pandemia; que EEUU debe desarrollar elementos de disuasión contra las armas biológicas chinas y que las futuras acciones sanitarias que se tomen en nuestro país no deben acogerse a consejos de cierre totalitario procedentes de Pekín.

"Nunca más debemos permitir que se nieguen nuestras libertades constitucionales con el pretexto de una emergencia de salud pública, especialmente ante la insistencia de potencias extranjeras y, mucho menos, [provenientes] de nuestro enemigo mortal", remarcó el reporte.

La "guerra sin restricciones" contra EEUU

Disponible en Amazon en formato de tapa blanda y versión Kindle, el reporte del Centro de Políticas de Seguridad resaltó en su sinopsis que "el Partido Comunista Chino busca alcanzar el estatus de soberano del mundo. Por eso, durante décadas, ha seguido una estrategia integral conocida como “guerra sin restricciones”, a fin de derrotar y destruir a la nación que constituye el mayor impedimento para sus ambiciones: Estados Unidos de América".

Según abundó el resumen, "en mayo de 2019, el brazo de propaganda preeminente del PCCh, People’s Daily, declaró una “Guerra del Pueblo” contra EEUU. Y en cuestión de meses, el virus oficialmente conocido como SARS-CoV-2 comenzó a circular en todo el mundo gracias a las acciones deliberadas del partido para propagarlo".

Tal como sospechábamos hasta ahora, "la planificación y los preparativos para diseminar agentes biológicos han sido parte del programa de guerra biológica ilegal de China durante décadas. Particularmente preocupante es el énfasis puesto en los últimos años por la nación asiática en el uso de técnicas de bioingeniería para mejorar la virulencia de las armas biológicas utilizadas contra las poblaciones y etnias objetivo".

Virus del PCCh

A raíz de este descubrimiento por parte del CSP, el Gobierno estadounidense, así como a todas las instancias federales implicadas, deberían hacer un uso rápido y correcto de esta valiosa información.

Para el presidente Donald Trump, siempre estuvo claro que el coronavirus surgió en un laboratorio del Instituto de Virología de Wuhan, a pesar de la negativa china y las reticencias de las agencias federales involucradas en la investigación.

Recordemos que cuando los contagios del COVID-19 superaron los 3,25 millones, de los cuales un tercio correspondía a nuestro país, el exmandatario comenzó a sospechar de que el SARS-CoV-2 había sido creado por el PCCh (virus chino le ha llamado siempre) y dijo que, de ser ciertas sus sospechas, habría serias represalias para Pekín.

Como es de suponer, el Gobierno chino siempre negó esa afirmación a la que calificó de "infundada e inventada", pero este estudio del Centro de Políticas de Seguridad confirma lo contrario.

Ahora ratificamos que la peor pandemia de la era moderna fue engendrada por el PCCh a conciencia, por lo tanto, a conciencia deberá actuar el gobierno de EEUU y del resto del mundo. Sin acciones concretas, el mundo se expone nuevamente a ser blanco cuando el régimen de China disponga de su próximo microorganismo patógeno.

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